El Zapata Trans, gay, mampo o como le quiera llamar…

El problema de retomar la corriente histórica llamada Altar Republicano o Historia de Bronce, que sustituyó al santoral de la Iglesia Católica, y que comenzará a usarse de manera oficial durante el Porfiriato, cultivada en el Nacionalismo Revolucionario del PRI y retomada durante este sexenio, es que los personajes se vuelven santones, inmaculados, buenos a más no poder o malos como el mismísimo demonio. NO hay debilidades carnales para los héroes patrios, su vida íntima no cuenta y cuando alguien se atreve a dar otra versión, en este caso visto desde el arte, el Zapata trans, creado por Fabian Cháires, desatan los dogmas de fe y con ello las intolerancias.

Versiones como «el neo liberalismo quiere acabar con Zapata» se leen en las redes.
Sobre la relación de Emiliano Zapata y Nacho de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz se comenzó a saber no hace mucho y la historia está basada en cartas de Amada Díaz , hija del general y esposa de De La Torre. «encontré a Nacho y a Emiliano haciendo sus cosas en el establo» escribió Amada quejándose de Nacho.
Sobre la vida intima del yerno de Porfirio Díaz hay muchas versiones: primero que a el se debe el uso del numero 41 como sinónimo de homosexualidad, ya que en una redada de la policía porfiristas detuvieron a 41 «vestidas» faltando uno, para complementar las 21 parejas, se dijo que era Nacho De La Torre.
Los detenidos fueron trasladados a la crujía «J» del Lecumberri, a partir de ahí se denominó a los gays, «Jotos».

La Historia de Bronce, ha conducido a que no veamos que los héroes o personajes tuvieron una vida privada y diferentes preferencias sexuales, desde mujeriegos como el Cura Hidalgo o hijos negados como el de María Morelos y Pavón, Juan Nepomuceno Almonte.

Desacralizar la historia es quitar ese velo de santidad heredado de la visión mágica-religiosa del catolicismo y conocer en realidad las circunstancias en que se dieron los hechos históricos entre seres humanos, no entre santos y demonios.

Si Emiliano Zapata tuvo esa preferencia sexual fue muy su derecho e intimidad, y no demerita en nada su visión y lucha por la justicia social para los mexicanos.