Gracias al trabajo del Sector Salud en México, entre ellos el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la incidencia de la lepra es muy baja, pero es necesario mantener una campaña de información sobre esta enfermedad, curable al 100 por ciento, pero quien la sufre es estigmatizado o discriminado.

El encargado de la Jefatura de Prestaciones Médicas del IMSS, Ricardo Ramos Martínez, en el marco del “Día Mundial de la Lepra”, dijo que dicho padecimiento es conocido en diferentes culturas y desde tiempos muy remotos como un padecimiento con terribles consecuencias que ocasiona: úlceras cutáneas, daño neurológico y debilidad muscular que empeora con el tiempo.

Informó que la bacteria Mycobacterium leprae, causante de la lepra, tiene un largo período de incubación, lo cual dificulta saber dónde y cuándo alguien contrajo la enfermedad; sin embargo, los niños son más propensos que los adultos para contraerla.

Mencionó que es contagiosa al tener contacto estrecho con un enfermo, es más fácil que se contagien personas con alguna inmunosupresión y/o mala nutrición

El tratamiento que brinda el IMSS consiste en antibiótico específico para la enfermedad que va desde seis meses hasta dos años, dependiendo de cada caso. Una vez diagnosticado, el paciente debe tener cuidados, como la higiene de manos y evitar el contacto estrecho con otras personas; sin embargo, no se trata de un aislamiento agresivo, para no provocar un impacto negativo psicológico en el paciente.

El especialista dijo que la bacteria tiene un periodo de incubación de cinco años, es decir, hay casos en que se manifiesta la sintomatología hasta un lustro después de haber entrado en contacto con la bacteria; incluso llegan a pasar 20 años. La consecuencia más grave de la lepra no atendida, es la muerte e inician con alteraciones en la piel y deformidades, principalmente.

Los síntomas abarcan lesiones cutáneas que son más claras que el color normal de la piel, además de que presentan disminución en la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor; lesiones que no sanan después de algunas semanas o meses, debilidad muscular, entumecimiento en manos, brazos, pies y piernas.

El diagnóstico temprano de la enfermedad es importante, en donde el tratamiento oportuno limita el daño, evita que la persona propague la enfermedad, además de permitirle llevar un estilo de vida normal; se previene desfiguramiento, debilidad muscular y daño neurológico permanente en las extremidades.

Finalmente, Ramos Martínez destacó que la prevención consiste en evitar el contacto físico cercano con personas que no hayan recibido tratamiento. Los pacientes con tratamientos prolongados se tornan no infecciosos, no obstante, ante sospechas de síntomas, hay que acudir con el médico familiar que le corresponda.