Originaria de la Ciudad de México, Abril comenzó su viaje hace 8 meses cuando partió de Oaxaca de Juárez y objetivo es llegar hasta Argentina, luego tomar un barco, cruzar el Atlántico, llegar a Sudáfrica y recorrer todo el continente hasta Marruecos

Félix Camas / San Cristóbal de Las Casas.- Abril Morales se encuentra en esta ciudad para impartir una serie de talleres e inspirar a niñas y mujeres para lograr grandes cosas, así como compartir experiencias en bicicleta e incluso saber utilizar a este medio de transporte como una herramienta de autodefensa.

Originaria de la Ciudad de México, Abril comenzó su viaje hace 8 meses cuando partió de Oaxaca de Juárez, lugar donde vivió los últimos 5 años, cuyo objetivo es llegar hasta Argentina, luego tomar un barco, cruzar el Atlántico, llegar a Sudáfrica y recorrer todo el continente hasta Marruecos, en el camino imparte talleres orientados al crecimiento personal de la mujer.

Este jueves 21 y viernes 22 de febrero, impartirá sus talleres en la Colonia Bosques del Pedregal a las 5 de la tarde. En entrevista, comentó que consisten en cuenta-cuentos para niñas de 6 a 11 años y de 12 a 16, con reflexiones y relatos de mujeres que han hecho historia en la humanidad, con la finalidad de inspirarlas.

“También imparto talleres que tienen que ver con el ciclismo, para quienes no saben rodar, y para quienes ya saben pero les da miedo salir en las calles o que no saben ir en la zona urbana, así mecánica básica e incluso auto defensa con la bicicleta”.

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Abril Morales es acompañada en su viaje por Maku, un perro dálmata. Su nombre viene de la palabra Malaki, del Mariko idioma de Etiopía y significa Ángel Guardián “tiene ese nombre porque es un perro que me cuida, es mi compañero de viaje”.

Asimismo, Morales tiene la inquietud de promover más que la cultura del ciclismo, aprender a compartir las calles, “en las calles se mueve todo tipo de personas a distintas velocidades, los automovilistas no son conscientes de eso, acaparan las calles, y todos tenemos derecho a usar las calles al ritmo que nuestro cuerpo pueda hacerlo”.

“Lo que me ha pasado en las calles es de todo, desde que nos avienten el coche, que nos vayan pitando, nos gritan cosas, en el caso de las mujeres mucho acoso, también de los peatones, negocios, cada que pasas por algún lugar donde hay un número de hombres te gritan cosas, el viernes pasado a una de las compañeras le pegaron en el trasero mientras iba en bicicleta”.

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Por lo anterior, señaló que la bicicleta puede servir como un mecanismo de defensa, “puedo ir más rápido si la gente me está agrediendo, si alguien me acosa, me grita cosas, tengo la oportunidad de ir más rápido, de irme en contra sentido, al final la bicicleta se puede usar como un arma de defensa hay que aprenderlo, practicarlo, para que el cuerpo tenga memoria y en algún momento que suframos una agresión severa la bici pueda ayudarnos como un arma para defendernos”.

“El objetivo de mi viaje es pasear, conocer gente, en el camino lo que hago voy impartiendo talleres, para niñas y mujeres con la intención de compartir experiencias en bicicleta, de inspirarlas, y tener referentes de mujeres mexicanas, pocas veces reconocidas, anunciadas, mexicanas que casi no las vemos, eso es importante para las niñas que pueden lograr cosas”.

Sobre el tema de los feminicidios, opinó que quienes creen que la solución es quedarse en casa, se encuentra equivocados, ya que el mayor índice ocurre en casa, “la solución es que el Estado brinde seguridad, que la sociedad deje a un lado las bromas, los chistes misóginos, porque eso normaliza la violencia contra la mujer y termina en feminicidios”.

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Por último, a su percepción personal siente que San Cristóbal de Las Casas se ha vuelto violento, “había estado aquí en distintas ocasiones, no me había parecido una ciudad violenta, pero el viernes pasado sentí miedo de transitar en la calle, me sorprendí y eso me lleva a pensar que San Cristóbal es más violento que otros lugares, y a mi experiencia me siento más segura en las carreteras que en las ciudades, en carretera en su mayoría me respetan”.